domingo, 5 de mayo de 2013

Ingeniería inversa de latidos


 10 de Julio de 2010, a las 21:17

Erase una vez, un brillante ingeniero que buscaba nuevos retos. Le fascinaba inspeccionar artefactos para averiguar su funcionamiento, era un experto en ingeniería inversa. Así que una y otra vez se lanzaba a desarmar artilugios cada cual más complicado que el anterior, pero siempre terminaba hallando como funcionaban, como replicarlos y como mejorarlos.
Un día una chica le preguntó si sabía como funcionaba el corazón. A partir de allí su meta fue averiguar los mecanismos de los sentimientos. Intentó todo lo que le era posible, con microscopios, ultrasonidos, todo. Pero el corazón era un completo misterio, y eso lo desquiciaba. Parecía que era imposible revelar el enigma, lo que aumentaba su obsesión.
Un día decidió descubrir cómo funcionaba su propio corazón. Así que, en un reflejo de locura desesperada, se lo arrancó para poder inspeccionarlo y cuantificarlo. Entonces, todo se nubló. Cayó muerto.
Cuando despertó sentía un corazón latiendo dentro de sí, pero no era el suyo. Miró a su alrededor y vio a la chica que le había preguntado aquella cuestión. Estaba pálida, sin vida y había un agujero en su pecho.
Así que con lágrimas en los ojos se acercó a su cuerpo inerte y susurró:
-Creo que ya sé como funciona.

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