lunes, 28 de enero de 2013

Eva


Una silueta femenina salía a través del portal de un edificio. Sus ojos color miel miraban alegremente al horizonte. Eva estaba feliz porque le acababan de dar un trabajo. A partir de ahora seria oficialmente psicóloga de la clínica local. Era como un sueño para ella, trabajar sobre lo que pensaba la gente era algo que se le daba particularmente bien. Cualquier persona cercana a Eva podía detectar que ella tenía un don, casi podía saber lo que sentía la gente con solo mirarla. Lo que muchos no sabían es que no era metafóricamente. Me explico, desde pequeña, Eva siempre había sido muy receptiva a las emociones, tanto era así, que podía llegar a saber lo que pensaban los demás simplemente estando cerca. Creía que era algo muy íntimo, y por eso trataba de que no fuese demasiado evidente. Es cierto que se aprovechaba de ello, pero no quería ser un monstruo con poderes sobrenaturales, así que se mantenía al margen.
Otro factor que diferenciaba a Eva de los demás era su alta sensibilidad a las antenas de radio y telefonía. Siempre que pasaba cerca de una, le empezaba una jaqueca insoportable, por eso hacía rodeos cuando podía, alejándose al máximo de las antenas y los móviles. No llevaba móvil  por supuesto. Siempre huía de la ciudad y de la muchedumbre, el campo era mucho más tranquilo, especialmente para alguien como ella.

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